El Enemigo Invisible
por @angello71mx
Ellos son dañinos, mortales, depredadores insaciables que no conocen fronteras, asesinos desalmados que se multiplican para esparcir el terror y que reconocemos por el rastro de muertes que dejan a su paso. No respetan a mujeres o niños, se ensañan con los más necesitados aunque tampoco perdonan a los poderosos. Acaban con aquellos que se proponen enfrentarlos y misteriosamente dejan vivir a algunos. Las legiones romanas, los hunos, los nazis e inclusive los depredadores extraterrestres sucumben ante el poder destructivo de los virus.
En este mundo globalizado un nuevo enemigo se levanta incontenible y por más esfuerzos que los siempre bondadosos y salvadores norteamericanos realizan simplemente no pueden contenerlos. La cinta Contagion nos pone una vez más en el terreno cuasi-imposible del apocalipsis que amenaza a la raza humana y nos impone como compás moral a los siempre benevolentes defensores de la vida quienes comandan los esfuerzos y definen lo que se debe y no se debe hacer en estas situaciones.
Steven Soderbergh es un director que no se decanta por temas sencillos de manejar como lo ha demostrado en sus trabajos anteriores. Traffic toca el tema del narcotráfico en los círculos más íntimos de la sociedad americana y las consecuencias que trae a nivel familiar. Ché en un retrato íntimo de la figura revolucionaria más importante del siglo pasado. Erin Brockovich sobre los abusos del sistema legal estadounidense con una dirección tan buena que inclusive Julia Roberts ganó un Oscar. The Informant, The Good German, The Girlfriend Experience son otras muestras de la maestría de este director que adicionalmente se encarga también de la cinematografía en su última cinta.
No hay forma de perder de vista esos cuadros con virajes al sepia, al verde, al azul, dependiendo de la situación y los estados de ánimo de los personajes. Soderbergh aprovecha un brillante soundtrack y lo acompaña de texturas donde el grano de la película explota para llevarnos a los recuerdos que explican el destino que nos alcanza y nos encontramos en un lugar común pasado por la máquina del reciclaje que le imprime esa calidad de deja-vu, con cierta nostalgia para aquellos que de alguna forma ya vivimos de cerca de una epidemia – o algo así.
El manejo adecuado de los arquetipos con las actuaciones de Matt Damon como la excepción inexplicable, Kate Winslet como el sacrificio en la autoinmolación, Jude Law como el radical opositor al estado omnipotente, Marion Cotillard como la figura humanitaria desinteresada, Laurence Fishburne como el héroe terrenal con defectos y un Estado manipulador que vela por el “bien común”.
El director peca de precavido y en ocasiones se extralimita en las explicaciones buscando que todos entiendan el 100% de la trama siendo este un mal menor que deja cierta amargura pero no borra los momentos de reflexión que ya nos han quedado en el inconsciente ni la psicosis que ha engendrado la cantidad de cifras y datos “médicos” que súbitamente nos obligan a soltar la mano de esa persona que está a nuestro lado y causan cierta comezón, particularmente en el rostro.
El filme lanza algunas escenas muy ad-hoc a los tiempos que vivimos, especialmente relacionados con los medios de comunicación, la “blogósfera” – término tan de la década pasada, twitter y las publicaciones electrónicas como medios que reemplazarán a la letra impresa. Si bien hoy la hacen sentir actual, en muy pocos años se verán como la etiqueta que garantiza su añejamiento.
Y allí quedarán las calles desiertas, escuelas abandonadas, centros comerciales saqueados y lugares públicos desolados y convertidos en un paisaje postapocalíptico que nos recordará cuán frágil es aquella raza que se cree superior, especialmente ante ese enemigo invisible contra el cual poco o nada puede hacer como lo planteó hace ya casi 113 años H.G. Wells.
Trailer Original
Trailer con Subtítulos
Año: 2011
Duración: 106 min
Dirección: Steven Soderbergh
Guión: Scott Z. Burns
Edición: Stephen Mirrione
Fotografía: Steven Soderbergh
Música: Cliff Martinez










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